Pensar en convertir tu afición en tu estilo y modo de vida, es un reto que se nos pasa por la cabeza y algo a lo que no todo el mundo está dispuesto a llevar a cabo. Ya sea por las obligaciones, momentos en los que es inviable, o tal vez porque en esta sociedad en la que vivimos, nos enseñan a que tenemos que ser hombres y mujeres de bien, en el que solo unos pocos consiguen sus sueños y el resto estamos condenados a verlo.

La fotografía, el video y en general los medios audiovisuales es algo con lo que he crecido. Desde pequeña vi en mi casa lo que era un proyector de cine. Mi abuelo se dedicaba a ser operador de cine, trabajando en horarios en los que la mayoría de yayos, ya habían vuelto a casa del trabajo. Como premio y recompensa, me ponía películas en el salón. Montaba un auténtico cine de verano en la casa de verano que alquilábamos, acudían toda la familia y vecinos.

Era una chulada poder ver pelis de Tom & Jerry, de Pipi Lastrum, West Side Story y las grabaciones de navidad, reyes y vacaciones en Super 8. Ahora entiendo que aquello no era lo normal, pero eso cuando tenía menos de 10 años, no lo sabía.

Me acostumbró a llevarme al cine en cada estreno para ver las pelis infantiles. Desde un sitio privilegiado, la cabina de proyección o desde el gallinero. Esos antiguos cines que era como un teatro, con una zona alta donde veías la platea. Una sala enorme llena de gente en la que todos vamos a ver la misma película, con ese olor típico a edificio con historia mezclado con el olor a palomitas.

Tiempo después ayudó a mi padre a encontrar trabajo de acomodador, época que marcó la vida de aquel hombre administrativo de profesión y amante del cine desde que tengo uso de razón. Cada vez que lo oigo hablar de aquella época en la que trabajó en los cines, se le ilumina la cara hablando de la maravilla de encargado y compañeros que acompañaron a su última época como trabajador activo.

Gracias a estos dos hombres que han marcado mi vida, que me enseñaron a amar y conocer las artes audiovisuales. Hoy escribo estas letras, mi primer artículo del blog, que espero llegue a despertar la pasión y el amor por la fotografía y el vídeo que a mí me enseñaron.

Crecí entre cámaras, proyectores y pantallas de proyección, carretes en blanco y negro, fotografía analógica, videos Beta y aprendiendo a repasar películas de Super 8 para sacarme unos durillos de adolescente. Mi abuelo pensó que eso de la jubilación no era para él, así que montó una empresa de montaje y edición de vídeo. Fotos a video, video a video, cine a video, poner música y rótulos a los viajes de los aficionados.

La frase que más recuerdo en su boca era :

Yo no necesito viajar a ningún sitio, desde mi laboratorio voy por todo el mundo…

Jugué con un aparato modernísimo que mi yayo tenía para editar y poner títulos a los videos de VHS. Él lo odiaba ya que decía que esa maldita moda de los videos y los videoclubs  acabaría arruinando y cerrando las salas de cine.

Mi primer trabajo me lo consiguió él, empecé con 17 años a trabajar en una tienda de fotografía en el centro de Valencia. Allí pude dar mis primeros pasos en el ámbito laboral, cobrar mis primeras nóminas y crecer como persona.

Estuve años poniendo carretes a los aficionados que venían ilusionados a cambiar el rollo. Enviar al laboratorio sus carretes para revelar sus fotografías en una hora. Vendí máquinas reflex, compactas y Polaroid. Vendí reportajes de bodas e incluso trabajé en algunos eventos. Estuve una temporada trabajando en el laboratorio, algo que me encantó y me sirvió para llegar a todos los ámbitos de la empresa y de este mundo.

Recuerdo como se empezaba a escuchar algo que llamaban Fotografía Digital. Olympus nos llevó a un hotel a los compañeros de la empresa a darnos a conocer aquello tan nuevo, que jamás nos afectaría ni llegaría a ningún sitio, ya que el aficionado, ese cliente tan cercano a nosotros, jamás cambiaría la fotografía analógica por la digital.

Nos fuimos a merendar mientras se imprimía una fotografía y así demostraban que aquello no tenía futuro en la fotografía de aficionado. La gente quiere tocar las fotos, tenerlas en las manos…Es impensable que tengan ordenador e impresoras en sus casas, esto es carísimo !!!!

 

La fotografía digital jamás será algo a lo que el aficionado tendrá acceso, ni la industria se plantea el hecho de que llegue a sus hogares. Esto es algo para profesionales que no necesitan tener en papel sus imagenes. Peritos, dentistas…

Olympus

VISIONARIOS Y GRANDES FORMADORES 😉

Esto fue hace más de 20 años. A día de hoy y mucho tiempo después, jamás dejé de hacer pequeñas cosas, seguir soñando con aquello con lo que movía mi infancia y adolescencia. Después de 6 años en mi primera empresa, por cosas de la vida me alejé laboralmente de este mundo, pero eso es algo que estoy dispuesta a cambiar, ya que nunca es tarde para cumplir objetivos, retomar sueños y recuperar proyectos,

Después de mucho tiempo fuera del mundillo, la vuelta no está siendo sencilla. Lo de antes ya no se trabaja apenas, ya no se revela en una hora y por mensajería. El revelado es igual de importante que la toma y el aprendizaje se convierte en un objetivo más.

Si he vuelto y retomado esta maravillosa pasión, es gracias al tercer hombre de mi vida. El que me cuida, me escucha y cree en mí, más que yo misma.

Hoy en día me dedico a hacer páginas web, soy community manager y por fín me he decidido a sacar mis imágenes del disco duro y subirlas a una web.

Compré una buena cámara de ocasión de un gran fotógrafo, estoy haciendo mi portflio y me voy dando cuenta de lo mucho que ha cambiado esta movida.

Hacerlo fácil seguramente sería lo más cómodo. Hacer fotos maravillosas con el móvil, subirlas a las redes sociales con el mismo editor que te facilitan y listo. Pero no, he elegido el camino difícil. El reto es hacer la foto en manual, con una máquina que tiene 200.000 botones, funciones y necesitas leer , exacto y repito, leer el libro de instrucciones y llevarlo contigo en la mochila siempre. La formación es algo necesario para obtener el resultado, ese que tenemos en nuestra cabeza. Esto es algo que no solo me ocurre a mí, por eso me he decidido a llevar a cabo este proyecto.

Hay una comunidad enorme que se encuentra en esta misma situación. Este será mi rincón de pensar, donde plasmar las inquietudes y dificultades, pero pretendo que se convierta en el sitio donde encontrar soluciones, publicar todo aquello que nos ayude o motive, que sea un punto de encuentro para aprender y compartir afición y profesión.

La recompensa son fotos como éstas.

El límite te lo pones tu misma, no seas tu peor enemiga y sigue luchando por conseguir tus sueños infinitos.

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